Con el propósito de fortalecer el cuidado de la salud visual de niñas, niños y adolescentes y brindar a madres, padres de familia y docentes herramientas para identificar oportunamente posibles dificultades de visión, la Secretaría de Educación de Guanajuato (SEG) realizó el webinar “1, 2, 3 por la Educación: Cuida tu vista, detecta si tu hija o hijo necesita lentes”, como parte de las acciones del programa Ver Bien para Aprender Mejor.
Durante esta sesión se destacó que una adecuada salud visual es fundamental para el aprendizaje, el desarrollo integral y la autonomía de las y los estudiantes, ya que una parte importante de la información que reciben y procesan diariamente llega a través de los ojos.
Especialistas de la Fundación Ver Bien para Aprender Mejor compartieron información práctica dirigida a la comunidad educativa, con especial énfasis en el papel que desempeñan docentes y familias como primeros observadores de posibles señales de alerta.
La sesión estuvo a cargo de Grisel Uriarte Álvarez y Nina Cortés Ángel, coordinadoras de Salud Visual, quienes señalaron que cuatro de cada 10 niñas y niños de entre 4 y 14 años presentan algún problema visual. Destacaron que detectarlo oportunamente puede favorecer su aprendizaje y desarrollo.
A través de casos prácticos, las especialistas mostraron cómo algunas dificultades visuales pueden confundirse con falta de atención, desinterés o problemas de aprendizaje.
Mario, de 8 años: tenía buenas calificaciones, pero no veía bien el pizarrón, evitaba los deportes y sufría cansancio ocular y dolores de cabeza. Fue diagnosticado con miopía.
Elena, de 10 años: presentaba dificultades para concentrarse en actividades cercanas, además de cansancio y frustración al hacer tareas. La causa era hipermetropía.
Arturo: aunque utilizaba lentes, confundía números, saltaba renglones y movía la cabeza al leer. Presentaba astigmatismo y requería seguimiento visual.
Amalia, de 7 años: mostraba poco interés por leer, se tallaba un ojo constantemente y sufría dolores de cabeza. Fue diagnosticada con ambliopía u “ojo flojo”.
Esteban, de 8 años: inclinaba la cabeza, se cansaba al leer y un ojo se desviaba cuando estaba fatigado. Presentaba estrabismo.
Catalina, de 10 años: tenía una pupila blanca, sensibilidad a la luz y dificultades para aprender. El diagnóstico fue catarata, por lo que requería valoración médica oportuna.
Finalmente, Gloria, de 6 años: presentaba diferencias visibles en uno de sus ojos y dificultades para desplazarse y participar en actividades físicas. Fue identificada con glaucoma infantil.
Los casos permitieron destacar que las niñas y los niños pueden no reconocer que tienen una dificultad visual, por lo que la observación de madres, padres y docentes, así como las revisiones periódicas, son fundamentales para detectar señales de alerta.
Durante el webinar se hizo énfasis en que niñas y niños no siempre pueden identificar que tienen un problema visual, pues muchas veces consideran normal la manera en que ven. Por ello, pueden manifestar la dificultad a través de cambios en su comportamiento, cansancio, dolores de cabeza, bajo desempeño en determinadas actividades, rechazo a la lectura, dificultad para copiar del pizarrón, acercamiento excesivo a los objetos o dispositivos, entre otras señales.
Las especialistas explicaron que el desarrollo visual ocurre de manera progresiva durante los primeros años de vida y que existe una etapa particularmente importante para la maduración de las habilidades visuales, por lo que las revisiones periódicas son fundamentales desde edades tempranas.
En este sentido, se alertó que seis de cada 10 niñas y niños que requieren lentes en México son diagnosticados hasta la adolescencia, lo que representa años en los que pudieron haber contado con herramientas para mejorar su experiencia de aprendizaje y desarrollo.
Durante la sesión también se compartieron recomendaciones para favorecer hábitos saludables, entre ellas reducir los periodos prolongados de actividades cercanas y frente a dispositivos electrónicos, realizar pausas, mantener condiciones adecuadas de iluminación y, especialmente, promover que niñas y niños realicen actividades al aire libre.
Las especialistas aclararon que los ejercicios visuales no sustituyen el uso de lentes cuando estos son necesarios, sino que pueden complementar determinados procesos de integración de la información visual, siempre bajo la orientación de profesionales.
La Secretaría de Educación de Guanajuato refrenda así su compromiso de impulsar acciones preventivas que contribuyan al bienestar de las comunidades educativas, fortaleciendo la participación de docentes y familias en la detección oportuna de factores que pueden incidir en el aprendizaje.
