Detrás de las cifras de la violencia más extrema contra las mujeres, hay miradas pequeñas que buscan refugio. Hay niñas, niños y adolescentes cuya vida cambia de un momento a otro tras la pérdida o la ausencia de sus madres. Para ellos y ellas, el Estado no solo debe ser una autoridad; debe ser un abrazo seguro, un espacio donde el dolor sea escuchado con respeto y nunca juzgado.
Con esta convicción, El Gobierno de la Gente a través de la Secretaría de las Mujeres, en alianza con la Fundación América por la Infancia, impulsa la formación “Sistemas informados y sensibles al trauma”, un esfuerzo que prepara a 150 servidoras y servidores públicos para responder con calidez, paciencia y máxima sensibilidad a las infancias que han sobrevivido a entornos de violencia extrema.
Esta iniciativa reúne a personal estatal y municipal encargado de hacer efectiva la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres (AVGM). A través de un trayecto formativo de seis horas que culmina con una conferencia magistral del especialista Esteban Gómez Muzzio en Silao de la Victoria, las y los participantes adquieren herramientas para mirar más allá del comportamiento evidente de la niñez.
Escuchar con el corazón, no solo con el protocolo.
El trauma que deja el feminicidio o la desaparición de una madre no siempre se expresa con llanto. A veces se traduce en silencio, aislamiento, miedo profundo o enojo. Esta capacitación permite al personal público entender que estas no son conductas problemáticas, sino respuestas emocionales ante un dolor inmenso.
Cuando una institución ignora estas señales, corre el riesgo de revictimizar. Pero cuando un servidor público escucha con empatía, abre la puerta a la confianza, la protección y la reparación emocional.
Al respecto, la secretaria de las Mujeres, Itzel Balderas Hernández, enfatizó que la burocracia nunca debe estar por encima de la humanidad.
“Atender a quienes se quedan tras una tragedia exige mucho más que cumplir con un papel: requiere empatía, corazón y preparación constante. Siguiendo la visión de nuestra gobernadora Libia Dennise, trabajamos y nos capacitamos para que ninguna niña, niño o adolescente enfrente la soledad o el desamparo de una ventanilla fría. Queremos que cada contacto con el gobierno sea una mano extendida hacia la seguridad, la dignidad y por supuesto la esperanza”.
Una red pública que cuida y no juzga.
El taller profundiza en cómo las violencias de género impactan la mente, el cuerpo y el corazón de las infancias en desarrollo. A través de metodologías basadas en ciencia y calidez humana, el personal aprende a comunicarse sin hacer preguntas innecesarias que obliguen a las y los niños a revivir su dolor.
Aunque esta capacitación no sustituye un proceso terapéutico ni la labor de la justicia, sí transforma la manera en que el gobierno recibe a las personas. Unificar criterios entre dependencias permite construir una red protectora donde el centro de todo sea la dignidad humana y el derecho de la niñez a crecer en paz.
Con estas acciones, el Gobierno de la Gente reafirma que no dejará a ninguna infancia sola, transformando las instituciones en lugares donde la justicia empieza por el trato humano y el cuidado mutuo.
