Melania Guerrero Villapando, egresada de la Universidad de Guanajuato (UG) nutrióloga de formación, y estudiante de maestría en Ciencias Médicas, ha explorado el impacto de la nutrición en enfermedades cognitivas como el Alzheimer.

Melania es una de las integrantes del equipo multidisciplinario del Laboratorio de Neurociencia Cognitiva, Afectiva y Obesidad de la UG. Actualmente trabaja en un proyecto que implica “examinar el estado nutricio para relacionarlo con la proteína tau, la cual que se encuentra alterada en la sangre de personas que ya muestran deterioro cognitivo como en la enfermedad de AlzheimerEsta proteína nos habla de procesos de neuro generación y lo estamos asociando con la alimentación, es decir, con los alimentos que consumen las personas y también lo estamos asociando con la memoria episódica”.

De esta manera, han detectado que la alimentación puede contribuir al deterioro cognitivo.

Al respecto, explica que las neurociencias le han ayudado a entender el papel que juega el estado nutricio en la prevención o el retraso de las enfermedades, en este caso neurodegenerativas. Ha visto y está establecido que: “Si nosotros presentamos déficits en la ingesta de ciertos micros y macronutrientes podemos desarrollar este deterioro cognitivo. En general se trata del déficit de omega 3, al igual que antioxidantes como las vitaminas A, C, E”.

Los alimentos que dan un efecto neuro protector son la omega 3, presente en alimentos como el pescado de agua azul, salmón y oleaginosas, los cuales contienen aceites y grasas importantes para el ser humano entre las que se encuentran las nueces, almendras, el aguacate, aceite de oliva; así como antioxidantes como la vitamina A, C, E. Lo mismo sucede con la ingesta de proteínas, por su contenido de aminoácidos, ya que algunos son precursores de ciertos neurotransmisores.

La prevención implica eliminar hábitos poco saludables, por ello se puede comenzar con la moderación de alimentos con alto contenido de azúcar, industrializados, o con exceso de sodio, el cual puede coadyuvar a hipertensión, uno de los factores de riesgo en el desarrollo del Alzheimer.

Asimismo, se sugiere evitar el sedentarismo y fomentar desde la niñez el consumo de alimentos altos en antioxidantes, omega 3, y proteínas que cubran un requerimiento proteico diario. Se pueden buscar diversas alternativas, de acuerdo con el presupuesto disponible.

Este estudio se realiza con el equipo multidisciplinario del Laboratorio de Neurociencia Cognitiva, Afectiva y Obesidad de la UG, una experiencia definida por la nutrióloga Melania Guerrero como enriquecedora: “Somos seres bio-psicosociales, entonces necesitamos que todas las áreas sean evaluadas por expertos/as, que es lo que nosotros/as estamos llevando a cabo en este proyecto”.

En este multiproyecto, además de generar conocimiento, sus integrantes buscan retribuir a la sociedad. Así, a la par de realizar la evaluación cognitiva, se les entrega un diagnóstico con relación a lo valorado y se les envían pruebas o ejercicios los cuales para que puedan realizarlos desde casa y así contribuir a retrasar o prevenir el deterioro cognitivo.

En la parte nutricia se entregan planes de alimentación que van de acuerdo con los objetivos de las y los pacientes, al ser tomado en consideración todo su ambiente, entre estos la parte económica. Melania destacó que ya ha visto en pacientes beneficios como la pérdida de peso, una mejora de su memoria y su condición de salud en general.

Para más información sobre estas investigaciones, se puede consultar la página FB: Brain León.