Con el objeto de fortalecer la protección de la libertad, la seguridad e integridad física y emocional de las personas víctimas del delito de acecho, la diputada María Eugenia García Oliveros, integrante del grupo parlamentario del Partido MORENA, presentó una iniciativa de reforma al Código Penal estatal para modificar ese delito.

Al presentar la exposición de motivos, la congresista indicó que se propone aclarar que el delito de acecho es una conducta reiterada que se realiza sin consentimiento, a través de la vigilancia, el seguimiento, acercamiento o contacto no deseados, intimidación o cualquier forma de intromisión que afecte la salud psíquica de la víctima, así como el desarrollo de su vida cotidiana.

Asimismo, para incorporar un agravante cuando la víctima sea una persona menor de edad, adulta mayor, con discapacidad o en una situación de vulnerabilidad.

Mencionó que modificar el tipo penal de acecho no constituye únicamente una reforma de índole técnico, sino una acción necesaria para responder a una realidad que afecta de manera directa la libertad, la paz y la seguridad de las personas, particularmente de las mujeres.

En ese sentido, remarcó que dotar de mayor claridad y precisión a la tipificación de ese delito evitará interpretaciones ambiguas y contribuirá a prevenir conductas que pueden escalar hacia formas más graves de violencia.

Además, atender este vacío jurídico, dijo, es asumir la responsabilidad de no minimizar las señales tempranas de violencia, con esta reforma avanzamos hacia un marco jurídico más robusto. Como se ha señalado, las mujeres se encuentran en una situación de mayor exposición frente a este delito, por lo que resulta necesario fortalecer el marco normativo para garantizar un acceso efectivo a la justicia y prevenir toda forma de violencia que limite su libertad y autonomía.

También recordó que el acto de acechar implica el ejercicio de conductas de acercamiento reiterado como seguir, observar o vigilar a una persona, aparecer en su casa, en su trabajo, en la escuela, conocer sus horarios, sus rutas, así como hacer llamadas telefónicas o enviar mensajes y todo sin el consentimiento de la persona afectada; y que en la sociedad esas conductas afectan en mayor medida a las mujeres, pues son prácticas inscritas en las estructuras de poder que históricamente han buscado tener control sobre los cuerpos femeninos.

Finalmente, subrayó que la propuesta busca armonizar con la norma federal que pretende tipificar el acecho como una conducta diferenciada, sin requerir fines sexuales, de forma que se otorgue al Estado una herramienta legal para sancionar conductas y evitar la impunidad en estos casos.

La iniciativa se turnó a la Comisión de Justicia para su estudio y dictamen.