“Nuestra escuela tuvo una cuna muy humilde; una casona con un corral grande y uno pequeño”, así lo recuerda el contador Carlos Martínez Inda, último integrante con vida de la primera generación de estudiantes de la preparatoria de la UG en Celaya: el antiguo Mesón de la Parra, ubicado en la calle Miguel Hidalgo.

Antes, esta escuela fue una Secundaria Oficial, instituida en 1926 por el Dr. Francisco Paredes Velasco, su primer director, y perteneciente al entonces Colegio del Estado (ahora UG). Ahí se estableció la carrera de Contador Privado (1933) y de Enfermera Partera (1939), gestionadas por los directores siguientes, el Lic. Vicente Martínez Borja y el Lic. Ernesto Gallardo, respectivamente.

En 1943, bajo la dirección del Lic. Javier Guerrero Rico y con el deseo de mejorar las condiciones de vida y oportunidades para la juventud de la ciudad, se solicitó la adición del nivel preparatoria. Luego de mucha insistencia y el cumplimiento de los requerimientos para tal efecto, el 13 de febrero de 1945 se concedió la autorización renombrando a la escuela como Instituto Celayense, donde también se ofertaron las carreras en Secretario, Contador Bancario y Contador Industrial. Carlos Martínez Inda recuerda cómo, durante ese proceso, las habitaciones de la casa se empleaban como aulas con horarios dobles (desde las 7 de la mañana hasta las 10 de la noche). En ellas había mesabancos de madera con dos asientos, según la usanza de la época, y los grupos incluían de diez a quince alumnos. “Los de primer ingreso eran apodados ‘pulgas’ o ‘pelones’”, recordó.

En el más grande de los dos corrales, se construyó una cancha de básquetbol donde los estudiantes aportaron su mano de obra en labores de albañilería y pintura; los materiales fueron patrocinados por la ciudadanía.

En ese espacio, después se organizaron torneos con otras escuelas de la región, como el Instituto Tecnológico de Roque, donde el equipo de la escuela, integrado por docentes y estudiantes, llegó a ser campeón, entre otras actividades recreativas marcadas por un ambiente de gran fraternidad, vitalidad y agilidad. 

También se organizaron bailes memorables en el patio o en la cancha con orquestas y artistas de alto nivel en México, como Baltazar, García Médeles, Agustín Lara o Consuelito Velázquez. El costo era de diez pesos para estudiantes y quince para el público general. Estos se trasladaron luego a la presidencia municipal, donde era evidente la unión, las ilusiones y la esperanza compartida.

Dieciocho fueron los alumnos inscritos en aquellos primeros grupos de la preparatoria distribuidos en los bachilleratos de Ciencias Biológicas y Leyes. En 1947, esta se renombró como Escuela Preparatoria y Profesional de Celaya debido a que los estudios de Comercio y Enfermería continuaban ofertándose.

Las gestiones para fortalecer la oferta académica continuaron con la solicitud de la apertura de la Licenciatura en Contaduría Pública, carrera de reciente creación, donde el joven Carlos fue partícipe como representante estudiantil en el H. Consejo Universitario, lo cual se concedió y oficializó en 1949. 

Para ello, se requirió un mayor número de profesores, lo cual se atendió con la cátedra gratuita de contadores provenientes de la Ciudad de México y el entusiasmo de los jóvenes recién egresados, como él, quienes se convirtieron en maestros de las generaciones menores simultáneamente a su actividad estudiantil complementaria.

Según relató el contador Martínez Inda, estos estudiantes ya graduados organizaron un Congreso Fraternal en 1950, el primero y el único, a donde asistieron alumnos de escuelas secundarias en otros estados, como Oaxaca y Chiapas, para compartir experiencias. Además, convivieron con importantes personalidades, como Fulgencio Vargas, creador del Himno Universitario.

Años más tarde, con la dirección del Lic. Macías Torres, se añadió la carrera en Administración de Empresas. Esto impulsó el crecimiento de la matrícula e hizo necesaria la construcción de una nueva sede en la calle Manuel Doblado. La primera piedra se colocó el 14 de noviembre de 1953 con fondos del erario durante el periodo del Lic. José Aguilar y Maya como Gobernador del Estado de Guanajuato. La inauguración fue el 13 de febrero de 1955, con la presencia de Luis Echeverría Álvarez, en representación del Presidente de la República, Lic. Adolfo Ruíz Cortines; también del Lic. José Aguilar y Maya y el Lic. Antonio Torres Gómez, Rector de la UG.

En 1973, esta se renombró como Escuela Preparatoria de Celaya, pues la Escuela de Comercio había solicitado su independencia y se mudó a la sede El Sauz con el nombre de Escuela de Contaduría y Administración de Celaya, en cuya inauguración estuvo presente el Gobernador Torres Landa. Anteriormente, en 1968, la Escuela de Enfermería también lo hizo ocupando un edificio anexo a la preparatoria, hasta 1974, año en que se inauguraron sus instalaciones propias.

En marzo de 2008, con la entrada en vigor de la nueva Ley Orgánica de la UG y la conformación de los campus y colegios universitarios, el plantel obtuvo su nombre actual, Escuela de Nivel Medio Superior de Celaya. En agosto de 2013, el aumento de la matrícula fue posible con la adición de las instalaciones de la sede El Sauz.

Tortas de chile jalapeño, almuerzos de cabrito, paseos en el campo, viajes a la playa con recursos limitados y visitas profesionales a las industrias son algunos de los recuerdos en el diario vivir de quienes dieron vida y han visto crecer, con espíritu de servicio y proactividad, a este espacio universitario durante décadas.

Carlos Martínez Inda, quien también fue profesor universitario durante casi treinta años en el Campus Celaya-Salvatierra, afirma: “Todo se acaba, menos la historia. Esta prevalece, trasciende, te platica, te hace llorar, te hace reír (o será porque nosotros ayudamos a poner sus cimientos físicos y educativos), esa es la historia de nuestra escuela”.