El gusano barrenador es una
plaga que afecta la producción pecuaria, especialmente en temporadas de clima
cálido y húmedo, y podría representar un riesgo para la salud humana, alertó el
Dr. Carlos Alberto García Munguía, experto en conservación de recursos
biológicos y producción animal, también profesor investigador del Departamento
de Veterinaria y Zootecnia de la Universidad de Guanajuato (UG).
Esta larva (Cochliomyia hominivorax), como su nombre popular lo indica, barrena
(perfora) el tejido vivo de animales de sangre caliente, mismo del que se alimenta
en dicha fase de su ciclo vital.
Según explicó el investigador, una mosca adulta pone hasta 200 huevos en la
herida de un animal, de los cuales eclosionan aproximadamente 160 entre 12 y 24
horas posteriores. El gusano barrenador consume el tejido vivo animal hasta por
siete días; después cae al suelo en su etapa de pupa y, si las condiciones
ambientales lo permiten, aparece una mosca, repitiéndose el ciclo.
Esta especie se reproduce fácilmente en las áreas con mayor cantidad de ganado
bovino, zonas tropicales o subtropicales. La larva, en contraste con la especie
doméstica, se puede identificar y diferenciar por su aspecto cilíndrico y de color
blanquecino, con anillos espinosos y ganchos en un extremo (semejante a un
tornillo); llega a medir entre 1 cm y 2 cm y, en la tercera fase, puede adquirir un
color rojizo. La mosca presenta una apariencia metálica verdosa o azulada con
líneas negras en el dorso.
Los principales síntomas en cuanto a la presencia del gusano barrenador y su
consecuente daño son fiebre y dolor por el movimiento. Usualmente, los bovinos,
los equinos y los cerdos padecen por su causa, pero este puede afectar a
cualquier especie de sangre caliente, incluso al ser humano. Se han encontrado
casos en aves y especies domésticas, también en animales silvestres.

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“Esta es una plaga de reporte obligatorio e inmediato, un problema sanitario que
tiene que estar muy bien controlado. Representa un problema para la industria
ganadera, pues puede causar muerte por daño en el tejido y un impacto
económico fuerte en la producción. Aun sanando, el animal pierde peso, se reduce
la producción de otros productos alimentarios, como la leche, y el tratamiento
implica un gasto adicional, al igual que el manejo para evitar su propagación; sin
embargo; es necesario”, comentó el médico veterinario, experto en innovación
ganadera.
El investigador señaló que una de las principales técnicas para combatir esta
plaga es la “mosca estéril”, forma de control biológico que interrumpe su ciclo
reproductivo. Además, actualmente se realizan algunos estudios que utilizan
agentes para atacar la larva en su ambiente, como parasitoides, y se buscan
alternativas de insecticidas que no afecten el medio ambiente, aunado a que la
especie puede desarrollar resistencia.
Para enfrentar esta plaga, el Dr. Carlos García recomendó mantener una buena
higiene en los corrales, evitar las heridas abiertas en los animales, hacer
revisiones constantes para detectar cualquier tipo de lesión y tratarla de inmediato;
aplicar insecticidas adecuados según las indicaciones técnicas y las
recomendaciones sanitarias; y reportar cualquier caso a las autoridades a fin de
realizar el control oficial.
Es crucial evitar la movilidad (exportación) de ganado proveniente de una región
donde se tengan casos detectados, ya sea infectado o sospechoso de infestación,
a partir de la conciencia del alto riesgo sanitario que esto implica y como una
responsabilidad ética pese a posibles repercusiones en la producción comercial.