“Es cuestión de acostumbrar la mente a establecer hábitos, tener metas claras con un proyecto de vida definido y una red de apoyo”, indicó el profesor de la Escuela de Nivel Medio Superior (ENMS) de San Luis de la Paz (SLP), Mtro. Armando Fabricio Martínez Arredondo, como un elemento clave en la amplia trayectoria que ha alcanzado a sus 27 años.
La iniciativa y la determinación son cualidades distintivas del docente para quienes lo han conocido en las aulas, ya sea como estudiante, catedrático o compañero. Es Licenciado en Letras Españolas por la Universidad de Guanajuato (UG), programa que estudió a la par de la Licenciatura en Contaduría Pública (Instituto Universitario del Centro de México); cuenta con una Maestría en Educación por la Universidad Virtual del Estado de Guanajuato (UVEG) y tres especialidades: Filosofía (UG), Nuevos Ambientes de Aprendizaje (Tec de Monterrey) y Mediación Lectora (Universidad Autónoma Metropolitana). Próximamente concluirá su Doctorado en Innovación Educativa (UVEG).
Egresado de la ENMS SLP, imparte en ella diversas asignaturas sobre Ciencias Sociales y Humanidades, así como materias literarias en la Escuela de la Normal Privada de la Universidad del Continente Americano, donde se forman docentes de preescolar y primaria. Además, dirige las “Prácticas lectoras” de la ENMS SLP, también conocidas como Sala de lectura “Libros libres”, la cual es parte del Programa Nacional de Salas de Lectura, de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, y con la que se ha logrado un importante impacto en el noreste del estado de Guanajuato.
La formación recibida en la preparatoria fue tan buena para él que le permitió tener confianza, seguridad y habilidades necesarias para aventurarse a estudiar una segunda carrera simultánea, lo mismo que en los procesos de posgrado.
“Una de mis profesoras, la Mtra. Adriana González Vázquez, también licenciada en Letras y actualmente directora de la ENMS SLP, me dio a leer la novela Cien años de soledad; esta me asombró y sentí el llamado hacia la Literatura y la Filosofía. No sabía qué era lo que efectivamente quería y que hoy he podido descubrir. Al terminar la carrera, volví a agarrar el libro y preguntarme el porqué de la decisión; tal vez por la posibilidad de impactar positivamente en las personas. En la docencia, uno puede despertar la curiosidad a través de la belleza vibrante de un verso de Sor Juana, por ejemplo, y hasta la conciencia social”, compartió.
Su incursión como profesional de la Literatura fue mediante el servicio profesional. Ya existía el programa “Prácticas lectoras” en la ENMS SLP, mas pudo diseñar estrategias y planes. Una de las líneas terminales de la licenciatura era la docencia a través del programa “Fomento a la lectura”, donde comenzó a tener contacto con niño(a)s y descubrir el área desde otra perspectiva: “Dentro de las aulas es cuando conozco a los estudiantes y me doy cuenta de que efectivamente enseñar es algo que me apasiona. Como dicen, ‘así pasa en el destino, uno toma otro camino para evitarlo y ahí es donde se encuentra’”.
El profesor considera que trabajar con adolescentes tiene un alto nivel de complejidad, pues están adaptándose a una nueva etapa, sobreestimulados por las redes sociales y la tecnología, pero también hay en ellos mucha iniciativa.
“El noreste, lamentablemente, está en suma abandonado y marginado en cultura y recreación, a pesar de que tenemos bastantes municipios con riqueza, como Xichú y Tierra Blanca. Los últimos asentamientos de indígenas chichimecas con una lengua originaria que solamente se habla en ese contexto están en la Misión de Chichimecas, en San Luis de la Paz. En la ENMS tenemos estudiantes que vienen de aquellos municipios. Justamente la iniciativa fue de ellos, las ganas por emprender proyectos. Hoy tenemos una sala de lectura, una agenda con bibliotecas, instituciones de enseñanza y asilos; básicamente andamos donde nos dejen. Empezamos llevando pequeñas bibliotecas a los lugares públicos, participamos con el Centro de Atención Múltiple. Siempre estamos adecuando y transformando, nos ponemos metas. Son los muchachos los que le dan un enfoque diferente cada vez”, describió.
A partir de 2018, la sala a cargo del Mtro. Fabricio se adhirió al Programa Nacional de Salas de Lectura, reconocida por pasar de generación en generación. “Desde que comenzamos, el cambio se ha observado dentro y fuera de la escuela. El objetivo es crear comunidades lectoras. Bajo esta premisa, cada generación tiene visiones e intereses diferentes; algunas apelan por lo artístico y otras se enfocan en acciones de inclusión. Eso es parte del éxito: los jóvenes, desde una perspectiva horizontal, proponen ideas y actividades. Nos hemos capacitamos en la Lengua de Señas Mexicana; hoy tenemos intérpretes de cuentacuentos. Trabajamos en el rescate y cuidado de la vida animal a través de la literatura; abordamos la cultura de paz, algo muy necesario en el noreste; a veces nos enfocamos en las visitas a las escuelas o las actividades dentro de la preparatoria; vinculamos otras artes (fotografía, pintura, cine, música); se contempló también la lectura de escritoras y el feminismo”, explicó.
El año pasado, sus estudiantes participaron en la Olimpiada Nacional de Filosofía en modalidad virtual. Este año, se facilitó la asistencia presencial y se obtuvieron destacados resultados: primer y segundo lugar en lengua extranjera, y segundo lugar en lengua materna (Sarahy Resendiz Ávila, Daniel Hernán Longinos Álvarez y Fran Aquila López Álvarez, respectivamente).
“La motivación más grande que tengo son mis alumnos, porque ellos siempre se encuentran muy curiosos de lo que sucede en el mundo. Con esto, me he visto en la necesidad de especializarme para poderlos guiar, acompañar y asesorar de una mejor manera. La mayor satisfacción es verlos superar sus miedos y desarrollar una formación que transciende. Es una experiencia invaluable que jamás cambiaría”, comentó.
Para Fabricio Martínez, como profesionista y docente, la juventud aún tiene muchas batallas por enfrentar a fin de impulsar sus potencialidades y modificar los elementos que giran en torno a la conciencia social. Sin embargo, propiciar la colaboración entre las escuelas hermanas y hacer comunidad es una estrategia que ya ha comenzado a dar significativos resultados.
“Necesitamos ver cuál es el lugar donde se pueden desarrollar nuestros estudiantes, valorar otro tipo de inteligencias. De manera personal, me he propuesto hacerlo en mi comunidad educativa. El reto es ayudarlos a superar las condiciones del contexto que, en ocasiones, obstaculizan experiencias y oportunidades; que salgan y conozcan otros espacios, personas con las que tienen similitudes y diferencias complementarias”, observó.
En cuanto al futuro, el docente desea profundizar en la investigación y la actualización de su práctica, continuar participando en congresos relativos al análisis y la transformación del sistema educativo, al igual que en temas de diversidad e inclusión en todas sus aristas. Como recomendación final para la juventud, expresó: “Intenten vencer sus miedos; una vez que lo hagan, nada ni nadie podrá detenerlos”.