Entre paisajes inspirados en la geografía guanajuatense, la expresividad de una célebre marioneta que cobró vida a través de la música, la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato (OSUG) ofreció una velada mágica. Bajo la dirección artística del maestro Juan Carlos Lomónaco, la agrupación presentó el programa “De la geografía al juego”, como parte del XXI Callejón del Ruido, con la participación especial del percusionista mexicano Iván Manzanilla como solista en el Teatro Juárez.

La noche inició con el estreno mundial de Valle, cañada y montaña, poema sinfónico del compositor y docente de la Universidad de Guanajuato (UG), Javier González Compeán. La obra nació como una reflexión sobre la naturaleza y los espacios que han formado parte de la experiencia personal del autor, quien tomó como punto de partida los valles de León, las montañas de Guanajuato y los paisajes de las comunidades mineras en las que reside. Así, la interpretación permitió recorrer una sucesión de contrastes sonoros inspirados en grandes planicies, cañadas y cerros.

La partitura, escrita especialmente para las fuerzas instrumentales de la OSUG, destacó por la presencia de un trío integrado por arpa, piano y marimba, cuyos momentos de intervención funcionaron como puntos de referencia dentro de la obra.

Posteriormente, Iván Manzanilla tomó el protagonismo del escenario para interpretar el Concierto para vibráfono y orquesta “Jugando con Papá”, de Héctor Infanzón. La participación del destacado percusionista mexicano, también docente e investigador, dio paso a una obra con toques urbanos y moderna. El concierto, considerado el primero de su género en México, exploró referencias al jazz y otros lenguajes musicales.

La obra se desarrolló como un movimiento continuo, dividido estructuralmente en tres secciones que fluyeron sin transiciones aparentes. Además, la partitura fue dedicada a Carlos Infanzón Calvo, padre de Héctor Infanzón.

Después del intermedio, la OSUG condujo al público con Petrushka, escenas burlescas en cuatro cuadros, una de las composiciones más importantes del ruso Ígor Stravinski. La obra desarrolló la fiesta popular de la semana de carnaval, la habitación de Petrushka, la habitación del Moro y el regreso a la feria al caer la tarde.

La interpretación recreó el ambiente de la feria y la historia de la marioneta que, dotada de vida, se convirtió en el centro de una tragedia amorosa.

Bajo la batuta de Juan Carlos Lomónaco, y con la destacada participación de Iván Manzanilla, la agrupación universitaria cerró una noche fantasía guanajuatense en el Teatro Juárez, reafirmando la vocación de la OSUG por acercar al público a la diversidad de la creación musical.